miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capitulo 4: Desquiciada

Estaba desquiciada con aquello, mi hermana veía estrellas, mi mejor amiga estaba mala con gripe y ese chico no se me borraba de la cabeza esos ojos azules se veían brillantes entre la lluvia que chorreaba como la tinta en una hoja por la ventana.
Salí a la calle y como no, me moje me sentía viva, sentía que aun quedaba algo humana, que estaba en cual sentimiento o acción "desahogante".
En ese momento buscaba mi corazón, donde estaba, me sentía sola, era uno de esos momentos en los que necesitas hablar, mi madre me prometió que siempre estaría cuando lo necesitara ¿Y ahora?, ya no me atrevo ni a llamarla mama, no era lo que me prometió.
Tampoco quería mirar atrás, tantas veces me arrepentí, nunca me he enamorado y siempre imaginaba con mundo extraordinarios que nadie viera, la soledad de entonces era agobiante, pero aun podía hablar con mi reflejo del espejo, se podía decir que me adoraba, era aislamiento, después llego Iria, y transcurrían años sin contacto alguno hasta que no se porque extraña razón nos unimos, y es el único motivo por el que me gusta llorar, porque me recuerda que la tengo.
Corrí tras el bosque buscando el infinito, tropecé, me caí, ni siquiera intente levantarme, estaba rendida y harta de la estúpida y jo**da vida que me había tocado, la odiaba, siempre seré la novata de turno que dejara las actividades y sacara un 9'5 entre 0'18, 1'1, 4'3 .... pensé en cuando mi hermana aun era pequeña de mi edad mas o menos se sentaba y me enseñaba a escribir palabras bonitas como tata, familia, unión y textos de libro hermosos no quería llegar a eso.
Quizás se a mi culpa, tras salir con Iria la deje tirada en casa, ya no le hacia dibujos para su pared, ni le daba un beso antes de irme a dormir, no le acariciaba el pelo mientras me leía una poesía no dábamos paseos por el bosque ni debíamos juntas zumo de cerezas y manzana.
Quería volver a ese punto y quedarme allí eternamente, prometí no rendirme nunca, y ahora me encuentro tirada allí pensando quedarme allí dormida, que alguien me tomara por muerta y me echara en un hoyo.
Al final decidí volver a casa pero no limpie la sangre del tobillo ni del brazo ni me cambie de ropa me tire a la cama, no cene, ni hice nada antes directa a la cama.
En es momento soñaba con que vivía en el espacio y poco a poco crecía comiendome a todos lo que me hacían daño, pero una noche sin darme cuenta mientras dormía la Tierra crecía y crecía y me teminaba echando de aquel sitio tan agradable.
Supongo que ya sabes por que no os conté nada de mi, soy morena y con unos ojos verdes, ,me gusta tumbarme en el suelo y ver cosas inventadas en el techo ahora solo veo ojos azules, desde pequeña mi vida a sido difícil y creo que no quiero que nadie sepa mi nombre porque a nadie le importo.

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